lunes, 23 de octubre de 2017

Rastrojos

Preguntas de dónde vengo
aquí                                         -ahora, nunca-
como si la respuesta fuese fin y no emulsión
como si pudiese negar con cada uña
una verdad que entre estas vallas siento barrio:
que el hogar es algo relativo y depende de las sábanas
que esta tierra permite la agonía de sus plantas, del mar
y el calor de las hogueras en que me arden las raíces
si mi pueblo llora,
si exige a gritos invierno.

Te acercas mientras veo hablar a otros
y reconozco que no entiendo los contornos del abecedario
ni el sentido de un cielo uniforme
ni la mugre que recubre cada sima hasta tu cuello
y acerca los reflejos más traumáticos:
la indecisión no repele los hilos rojos
de todos los ovarios inmaduros.

Quédate ahí, mejor,
un pie delante del otro.
Quédate ahí, mira y ríe.
                                            Retrocede.



Este texto aparece en Contraseña Pez Espada,
blog multidisciplinario en el que participo,
a partir de una palabra asignada aleatoriamente,
el día 23 de cada mes. 

viernes, 22 de septiembre de 2017

Absurdo constructivo

Mejores que el tiempo

que nos ha hecho jóvenes, guapos, rebeldes,
mejores que los de mocasín y camel,
que las raíces del parqué familiar
que las luces y las lumbres.

Mejores que los desconocidos del verano anterior,
desfilando con nuestros nombres
(un, dos, tres).

Ver de lejos las fotos del salón:
niños sin cara en caballitos de papel.


                         Levantar las cejas y quemarlo todo.




A mis amigos, distinciones aparte.
Gracias.

jueves, 31 de agosto de 2017

Dramatismo homogéneo (18 de agosto)

Quiero quedarme aquí
echar raíces en el suelo mojado
ahora que mis gestos son menos,
que no sé pronunciar luz
ni reconozco los muertos
(en estas formas a llenar
aún puedo bautizar en lengua romance
y llorar nombres sin rasgos).

¿Sabré desandar los pasillos
a la vuelta?

lunes, 14 de agosto de 2017

U3 a Erdberg (14 de agosto)

En Viena hay aire
a veces suena
otras
delimita las formas en la yerba.

En Viena hay hombres que dicen ser
Mozart, herederos turcos, narguiles
hay tres hermanas negras con seis pares de pestañas
que no saben del valor ni de la Catedral pre-Zara
ni que en la noche de agosto también refresca,
este año como nunca.

En Viena hay una violinista
y un poema de Lorca que es canción de Cohen
que es mía
y un montón de culos con todas sus decepciones
el de Ethan Hawke
el que maltrata
el que se apoya en bolsas de Carrefour
el que niega a Dios
el que predica la derecha
el japonés
el que maldice porque todos los asientos los ocupan odio y extranjeros.
Putos guiris.
Todo el año igual.
En la M3 a Simmering, la línea
amarilla
como todos los Sahara a los que nunca puso nombre.

Para qué:

el desierto nunca ha llevado a ninguna parte.