martes, 7 de enero de 2014

You make me laugh, but it´s not funny.

Somos todos los charcos que barre un coche y empapan a quien espera en el paso de cebra un día gris. Somos pequeñas gotas estrelladas contra el cristal de un coche, indiferentes las unas para las otras.
Somos los ojos llorosos del que no es fumador y espera en una sala llena de humo, las toses de un crío que reza antes de dormir. Somos la valla publicitaria en que Ewan Mcgregor escribió aquello de "You make me laugh, but it´s not funny". Somos las manos frías y los guantes en los bolsillos.
Somos Panamá y Nueva Zelanda, Nueva York y Tokio. Un karaoke en un pub irlandés y el sofá del Central Perk. Las sombras que nos siguen y las de aquellos que seguimos. Somos un cristal frío contra el que apoyar la mejilla y ver la gente pasar. Corriendo, gritando, riendo, con las capuchas puestas, paraguas en mano, hacia un soportal.
Somos la tormenta y la calma. Los gritos y arañazos. Las sirenas de los camiones de bomberos y quien anda a las seis de la mañana con los tacones en una mano.

Si somos tanto, ¿a qué viene sentirse tan poco?


-María, gracias a todas las películas que no me dejaron indiferente.