lunes, 26 de mayo de 2014

Mama, who bore me.


No eres Li Shang, ni tampoco Kristoff,
y aunque soñar con personalidades Disney está avocado al fracaso,
no creas que esto va por mejor camino.
Y es que parece que hay una migraña alrededor, tratando de buscar
la manera de darme qué pensar,
cuando la triste realidad es que no hay nada a lo que darle vueltas.
Porque tú eres tú, y yo soy yo
y entre medias no hay nada más que polvo y ganas.
Y aunque como justificación deja mucho que desear
el hecho está en que no voy a sufrir un solo dolor de cabeza en tu favor
porque no hay pena que merezcas
ni lágrimas potenciales
y no vales ni una sola sonrisa por las molestias.
Aun no has llegado a la mitad de la calle.
Está en tus manos: da media vuelta o arriésgate a la zancadilla
cuando llegues a mi altura.
Porque tampoco yo soy Anna, ni Mulán, y mi culo es lo suficientemente grande como para estar pendiente de salvar otro más.
Te estoy advirtiendo, aquí empieza a oler a azufre...

martes, 6 de mayo de 2014

He´s gone.

No sé qué va a ser de mis lunes cuando no vea los tuyos cruzando el pasillo, arrastrando los pies.
Y sí, molesta más de lo que puedes llegar a pensar.
Por si no te has enterado, mis mañanas llevan las últimas tardes preguntándome qué sentido tienen ahora que no vas a estar en ellas. Huelga indefinida de despertares, anuncian las muy cabronas.
Tampoco las ganas saldrán de debajo de las sábanas, por más alto que suene el despertador.
Se han puesto todos de acuerdo, y nada ni nadie, prometen, "podrá hacerles cambiar de opinión".
Gritan y se quejan, sin proponer soluciones a los problemas que genera esta mudanza anunciada.

Escuché anoche a mi sentido común tratando de hacer entrar en razón a lo ridículo de la situación.
"Es una idealización" exponía, "no puedes echarle de menos".
Y tal vez tenga razón.
Y es que contigo nunca es de menos.
Sea lo que sea, y por algún motivo que no quiero, debo, ni puedo explicar.


Y no escribo para nadie.
Si lo hiciese, no podría volver a dar un paso sin que me tratases de loca
(o en el peor de los casos, de rarita).
Pero te agradecería que si no conoces el encanto de creerte tal como quiero que seas,
no juzgues mis miradas al suelo cada vez que nos cruzamos.
Ni hables de lo callada que puedo llegar a ser,
(sí, me has demostrado que soy capaz de cerrar el buzón)
cuando tengo la puntera de tus zapatillas como prolongación de mis talones.

Eres un todo o nada sin fondos, y te has pasado la partida ajeno,
cerrando las puertas por dentro.
No sabes cómo te agradezco que no me hayas dejado saber más de ti,
o que no vayas a recordar mi nombre las tardes de verano.
Cómo me consuela pensar que esto no es recíproco y que tus noches en vela vienen de otras pesadillas.
Las mías perderían mucho encanto de otra manera.



                                                                  "And these are the toughts that you keep inside. 



-María. No tendré claro ni mi nombre, pero me consuela saber que tú tampoco.

domingo, 4 de mayo de 2014

Tambo.

Recítame poesía,
grítame al oido.
Reniega de todo y habla de nada,
entiende de mucho y sé poco.
Calla o escucha,
haz postales de tu vida con o sin mí.
El cielo, con todo,
seguirá siendo igual de gris.

-María, por todo lo que tengo que agradecerle a Galicia.