jueves, 7 de julio de 2016

BER-MAD

En el avión pensé
en mi próximo viaje:
cómo será, y yo y todos y tú.
Aproveché para imaginarme las próximas navidades,
quién querré que me felicite el año
(ya no coincide con el diciembre pasado,
qué suerte y qué emoción y a quién le tocará).

Tampoco se salvó, desde 22E de Ryanair,
Lucía y su querer a alguien por encima de todo,
como si nada,
para siempre o los setenta años de rigor.
Qué pereza, con diecinueve y poco: No
nos regalan decenas, días ni adolescencia,
peluches por el cumpleaños y vasos de leche antes de dormir.

Me reflejo en el espejito de mano,
más agujereadas las orejas;
y mis paredes,
sin posters de Fnac, ni restos de fotomatón,
en las luces y las crisálidas,
en las macetas de la terraza.

Otra vez,
vuelta a mis trampas;
despertar del trance a la palabra "hogar".


Berlín,
lunes, 4 de julio.