viernes, 30 de junio de 2017

Densidades (30 de junio)

despierto y es obvio
y muevo las piernas y suenan las rodillas
encajan con huesos ajenos (por no ponerles nombre)
y cruje la espalda y miran en el espejo sesenta kilos mal llevados
pecho de más y la conciencia de vulva
y los pies son grandes, son alfombras de gigante
son barcas de pedales con uñas moradas, por mi padre
¿pensará él en sus uñas? ¿será él estos pies?

pinto los labios por sentirme morada vino
cojo las pinzas desde el reflejo
y tiembla la cadera y pregunta por qué
por qué hoy por qué no hay nada que decir
por qué Freud y por qué la histeria y por qué
los viajes siempre son dentro de este cuerpo

desayuno baldosas de cocina
                                                     generacionales
blancas sucias
cómodas
vuelvo dentro de las sábanas y espero
                                                                                                   (un estímulo,
                                                                                                   un abrazo
                                                                                                   un buenos días, cómo has dormido
                                                                                                   una señal más fuerte
                                                                                                   llenarme con algo más denso

                                                                                                                                                    que yo)


Cuerpo

martes, 27 de junio de 2017

Porque es verano

Pienso en polillas mascando el armario
(porque es verano y toca)
en persianas, ventiladores
en juegos de luces contra las quemaduras
rosas y fértiles,
en el campo, muerto bajo sus flores.

Quizás lo viste venir:
mi cuerpo en cloro,
colores chillones flotando en sudor
y las cinco acepciones de cuidar en el DRAE.
¿Fue la arena en las chanclas?
¿Las hormigas escalando tus helados?
¿O fue circunstancial
el sol en tu garganta,
las sales escondidas en corcovas sin dueña?

¿Ves?
Escribo porque ayer pasamos el solsticio
y solo queda esto:
destrozar cien poemas sobre tinto y peces,
epifanías e incendios,
llorar.
Preguntar en alto,
porque casi es julio y hoy
has perdido los pómulos altos,
los trabajos estivales y el nombre.


¿Cómo erais antes del frío?

viernes, 23 de junio de 2017

Compromiso, solsticio, legañas.

Pregunto: ¿Qué empirismo hay en la melancolía
para que nunca venza la carne?

No busco la costumbre
por no separar las uñas del dióxido,
de los neones color pastel,
de la falta de espacio en los túneles
de esta ciudad empapada. Ni siquiera aquí,
dentro del lagrimal,
conmutamos una fe tan tolerante:
no hay quien se trague

la hermandad del cuerpo y sus puñales. 

domingo, 4 de junio de 2017

Edad: los ombligos.

Tú no quieres pezones hinchados ni estrías en las llagas
ni lágrimas de sobra empapando tu Urna.
Quieres ser mujer, como en la teve,
persona de potitos, purés,
pañales, pendientes a la fuerza,
petos que recen “no consiguió lo escrito:
por eso os tuvo a vosotros, montón de ombligos.
Aspirad la pena impuesta y formad un cuenco,
cerrad los dedos sin uñas alrededor del útero narcisista
que regaló muerte a sus ovillos fotosensibles.”

Tú no quieres pezones hinchados ni estrías en las llagas
ni lágrimas de sobra; todavía no eres Urna.
El pelo es largo y claro, tus pechos, vacíos y firmes;
las tendencias, egoístas y a deber.
Tú, bípeda autodidacta, resignada a la metástasis de la saliva
en todos nuestros labios:
inspira, reza en susurros.
Imprime en tus orzuelos la luz del portal a las tres de la mañana,
la indiferencia por aceite y cartón en la Calle Mayor,
las faldas de vuelo, el grafito de tu frente,
la mugre creciendo en el espejo del ascensor.
Preguntas: ¿Cuánto hay en tus yemas de nariz e histeria,
Diazepam y culpa
y cuánto de tu creador?
Escuchas: eco.
Flagelas: ¿En qué medida eres copia y en qué pena cremación?
Silencio. Hueles:

pulpa de limón.



París, marzo 2017. 


sábado, 6 de mayo de 2017

También nos Extinguirá

“Before we grow old and die.
I lift the glass to my mouth,
I look at you, and I sigh”
A drinking song, Yeats


Estamos en la playa
conchas enclenques, bruma rosa y cruda,
hijos de músculos corruptos por la sal.
Pronto (El Primero sube) cavaremos nácar en la angustia,
no nos quemaremos/no untaremos barro
no pensaremos en quemar el cuerpo que nos amamantó.
Levanto un dedo contra Adán y descubro las gaviotas
que mecen la espuma neonata, la cerveza caliente,
tu locución artificial, las barquitas amarradas a la ausencia de hogar.

Ahora (Él aún refleja en la sombrilla)
escarbo formas uterinas, cancerígenas,
vacías,
meto los pies para comprobar
que los ejes siempre son más fríos en la oscuridad.
El que una vez lo mató todo agacha las nubes
uno, dos, treinta segundos
y tapa tu cara de sal azul.
Las pulgas, más cerca. La arena se agranda.

En casa (allí, lejos, valles y montañas
doce gasolineras y el Greatest Hits de Dylan)
bajan las persianas para que no entren los lobos.
Buscan valles de hueso en que beber savia:
tiemblan las cunas, las plantas, los sonámbulos
y otros dioses que caminan con las palmas.
Su ventana aún bajada, los ojos tapados,
el cristal del expositor de la floristería
¿puede llorar una ciudad sin pulmones?

Tengo el viento lleno de carne y arena
pelo ajeno reventando costillas
una luz que carcome su mucosa estomacal
y la respuesta al último día.
Tú aún no (nunca) sabes
qué vive en las yemas, el ecosistema de las salivas,
la sangre que coagula que no fluye que mata:
nadie mira mientras habla, todos corren a guardarse
de las llagas a la hora del helado.
Ves un castillo de arena:

-…

El Sol (tarde) separa las olas.
Tú y yo espolvoreamos: tercio en la toalla, tercio en la palmera,
tercio a repartir en tus cervicales
                                                      si aparece el malecón.

Arriba perdemos las caras
bum, bum, bum,
cañones en el faro,
bum, bum, bum,
truenos y ambulancias,
bum, bum, bum,
la orilla
bum, bum, bum,
ya no queda polvo que llorar.



Fisterra, contraste alto. Julio 2016

miércoles, 19 de abril de 2017

Manso

Tus muros son puentes para animales
forjados en hormigón cremado.
Huelen a hígado y aceite de palma
                                                               un paseo sin vistas.
Estiro El Índice y rozo
el alquitrán cerúleo de tu muñeca
el principio de una nuca y sus pliegues mortuorios
(amamanto musgo, levantamos mármol)
Señalas la hiedra uterina,
ventosa con nombre de bebé:
“no cabe más vacío en las caderas”.

Pregunto: ¿para qué sirven los pulmones en un cuerpo triste?
Llevo a mi lengua el martirismo de Mujer y bebo mis anillas.
No miras (bebo mis anillas),
no miras mientras
uno, dos, tres

cuántos dientes hacen falta para desgarrar un corazón que solo late.


Cementerio de Montmartre, abril 2017



                                                                                                         - Publicado en contraseñapezespada                                                                                                                               

miércoles, 15 de marzo de 2017

Sin título

En este cristal de Ikea/
aluminio revestido de puerta
reflejamos un objeto
insignificante,
no hablamos de regla ni masturbación
ni de nosotras:
corbatas, hacednos puré la cabeza.

Hoy es ocho de marzo, 
no todas abrimos los ojitos
no podemos/queremos/sabemos
pero estamos de pie:
gritamos,
pisamos vuestra hierba.

H&M ofrece un 15% para limpiar sus chacras,
los del 016 también hacen tarifa especial:
todo, ¡todo está mal!
Un siglo (y medio) de día
no sirve,
lloramos, y aunque Dios no nos escuche
es el día de la madre de la hermana de la abuela
de la novia, de MIS mujeres
maniatadas.
Renunciar a los dividendos no es una opción
pero es la vuestra:
esconded los privilegios en la cartera,
con vuestro primer condón
(los tres dais vergüenza
y tenéis fecha de vencimiento)

Papá y mamá me hicieron regalos,
el quinceañero de la pared contigua,
la tutora que tuve en bachillerato,
mis amigas, los tíos con los que no he estado
firmaron con Dios, Cohen y tres videntes
me convirtieron en la grandísima desequilibrada que firma esto.
Mamá me bautizó en hebreo (excelsa)
regaló anillos y ovarios
una visita al ginecólogo, la citología secreta
entre ese enfermo y su paciente.
Tiñó mi pelo y se hizo el respeto.
Ahora nos queremos y sabemos qué es sororidad:
veinte años de convivencia acaparando el baño.
Papá también está:
busca cursos de defensa personal (él
tampoco se fía de su género)
agarra la plancha y pone lavadoras,
sujeta la cuerda de mis paredes verticales
y me siente crecer soltando sus nudos, 
ahora                 flojos.

Compartir cama y sobrevivir: gracias

Mis amigos: os debo no asesinarme,
no aprovecharme un viernes noche,
reducirme a migaja
cuando no quería vuestra lengua aquí
(dentro).
Si no supisteis estar los no cumpleaños
y necesitáis justificación después de esto,
tirad la mierda que aún guardáis en la cartera
-y ese preservativo, hagan el favor-.

Yo sé de redes y algún ensayo:
pertenezco a una clase
que concede todo si lo puedo abrazar.
Antes de hablar sobre menstruaciones dolorosas,
sexualidad y dedos,
maternidad y racismo
las de aquí arriba
tuvimos que odiarnos,
crecer transfóbicas
nacer distintas, tomar conciencia
de que sí somos como el resto de pavas:

tías                                  forzadas a serlo.


8 Marzo, Madrid

miércoles, 22 de febrero de 2017

Las migas del salón (polvorones amarillos).

El champán francés es dorado-Navidad.
Los gabachos lo hacen todo amarillo:
la prensa, la mantequilla del cguasán,
las luces de su Ciudad, la Batalla de Trafalgar.

Napoleón también era color sepia, y Cristo
y todo lo que ya ha soplado 20 velas, a saber
11-M: de colores//Transición: pajiza//Crisis de 2008:
Animada//tejido familiar: quemado//quien recita:
casi, casi napoleónica//Colombia: aurea//alcohol:
reciente//crisis de identidad: rubias//Catedrales:
Historia del arte ambarina//tendencias suicidas:
Deidades del hormigón con que moldeo la verdad
y los principios de una ética desinformada.

Compramos colores cálidos de Alpino pintura facial
(maquillaje recordaba al papá de mi primo Juan
la deshabilidad para el balompié del Gran Bailarín)
¡Maldito Carnaval! Escribe el Don en el reverso
de su corbata. Tantos se confiesan gays en febrero
como divorcios apilamos en septiembre: uno y otro y aquí
te
                  dejo   
                                        mil millones más.

Continúa. Cierra: marca festiva. Lentejas de piel.
Plata caída. No hay suerte con los múltiplos de doce.
Qué tiernos los crismas, la pérdida.
El carisma familiar
del Belén. Musgo artificial. Tenencias ilícitas.
El cariño por la almendra

que refuerza la estructura del último polvorón.


París, marzo 2017

jueves, 9 de febrero de 2017

te minúscula

"Jusquíci tout va bien."
La haine (Mathieu Kassovitz, 1995)


Decimos:
Guillermo el Señor/cariño/papá/Doctor es calvo a metástasis.
En el agujero de su zapatilla distrae un pelo blanco duro canino
emigrante de la Urna en su recibidor (Av. Madrid, 32)
de la correa, de las vísceras de algodón, de las pantuflas mamadas.

Doscientos dieciséis pachulis distingue el diván (IKEA, 1996)
“doscientos diecisiete, ¿es la nueva de Benetton?”
En esa agenda Mr Wonderful apunta el color de tu bici
la tendencia decreciente de los brindis en Nochebuena, de tu expediente,
la receta de los Pinky Cubatas la hora en que lapidasteis
                                             tu ternura
os disfraza de esquema porque no sabe si los moratones prescriben
porque él iba a ser médico y se quedó a tres décimas
porque el perdón se manifiesta en barro e indulgencia,
en reflejos con estrías vitalicias.

Guillermo guarda veinte euros y una frase de Coelho,
te da cita para el miércoles, dos besos,
tú eres traumasdeteminúscula, niña,
concéntrate en las respiraciones y una sesión cualquiera
regarás los pétalos muertos de mis rosas de plástico.