miércoles, 15 de marzo de 2017

Sin título

En este cristal de Ikea/
aluminio revestido de puerta
reflejamos un objeto
insignificante,
no hablamos de regla ni masturbación
ni de nosotras:
corbatas, hacednos puré la cabeza.

Hoy es ocho de marzo, 
no todas abrimos los ojitos
no podemos/queremos/sabemos
pero estamos de pie:
gritamos,
pisamos vuestra hierba.

H&M ofrece un 15% para limpiar sus chacras,
los del 016 también hacen tarifa especial:
todo, ¡todo está mal!
Un siglo (y medio) de día
no sirve,
lloramos, y aunque Dios no nos escuche
es el día de la madre de la hermana de la abuela
de la novia, de MIS mujeres
maniatadas.
Renunciar a los dividendos no es una opción
pero es la vuestra:
esconded los privilegios en la cartera,
con vuestro primer condón
(los tres dais vergüenza
y tenéis fecha de vencimiento)

Papá y mamá me hicieron regalos,
el quinceañero de la pared contigua,
la tutora que tuve en bachillerato,
mis amigas, los tíos con los que no he estado
firmaron con Dios, Cohen y tres videntes
me convirtieron en la grandísima desequilibrada que firma esto.
Mamá me bautizó en hebreo (excelsa)
regaló anillos y ovarios
una visita al ginecólogo, la citología secreta
entre ese enfermo y su paciente.
Tiñó mi pelo y se hizo el respeto.
Ahora nos queremos y sabemos qué es sororidad:
veinte años de convivencia acaparando el baño.
Papá también está:
busca cursos de defensa personal (él
tampoco se fía de su género)
agarra la plancha y pone lavadoras,
sujeta la cuerda de mis paredes verticales
y me siente crecer soltando sus nudos, 
ahora                 flojos.

Compartir cama y sobrevivir: gracias

Mis amigos: os debo no asesinarme,
no aprovecharme un viernes noche,
reducirme a migaja
cuando no quería vuestra lengua aquí
(dentro).
Si no supisteis estar los no cumpleaños
y necesitáis justificación después de esto,
tirad la mierda que aún guardáis en la cartera
-y ese preservativo, hagan el favor-.

Yo sé de redes y algún ensayo:
pertenezco a una clase
que concede todo si lo puedo abrazar.
Antes de hablar sobre menstruaciones dolorosas,
sexualidad y dedos,
maternidad y racismo
las de aquí arriba
tuvimos que odiarnos,
crecer transfóbicas
nacer distintas, tomar conciencia
de que sí somos como el resto de pavas:

tías                                  forzadas a serlo.


8 Marzo, Madrid